Dos mujeres sonríen sentadas en una sala mientras sostienen una bufanda con los colores de la bandera de Palestina y la palabra Palestine escrita en ambos extremos
POLÍTICA

La CUP de Reus anuncia una medida feminista con la bandera de Palestina

Uno de los fenómenos ideológicos más sorprendentes de nuestra época es la alianza entre islamismo e izquierda

La CUP de Reus ha presentado en el pleno municipal una propuesta para instalar dispensadores gratuitos de tampones y compresas en los equipamientos municipales. La medida busca, según el grupo, luchar contra la “pobreza menstrual” y garantizar los derechos sexuales y reproductivos.

La formación independentista ha acompañado la iniciativa con otro plan: un Pla Local de Llengua para asegurar la supervivencia del catalán, especialmente entre jóvenes y migrantes. Y, como es habitual en sus comunicados, lo ha hecho exhibiendo la bandera de Palestina bajo el lema “amb Palestina sempre present”.

Las críticas no han tardado en aparecer. En redes sociales, decenas de usuarios han señalado la contradicción de defender feminismo y, al mismo tiempo, enarbolar símbolos de territorios donde las mujeres viven bajo regímenes islamistas. Comentarios como “a la Palestina que defendéis no duraríais ni dos días” o “id a Afganistán a poner dispensadores de tampones” se multiplicaron en pocas horas.

Un grupo de personas, algunas con hijabs, están sentadas y una niña de pie sostiene una bandera.

La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, respondió con ironía: “¿Son los Santos Inocentes? Es una broma...”. Otras voces recordaron que en países como Irán, donde también ondea la bandera en actos de la CUP, las mujeres siguen siendo perseguidas por no cubrirse con velo. Peor todavía, mueren bajo escombros de terremotos por prohibiciones religiosas que impiden a los hombres tocarlas.

Un debate espinoso

La polémica conecta con un debate más amplio: la relación entre la izquierda catalana y el islamismo radical. En Francia, la Asamblea Nacional investigará posibles vínculos de partidos de izquierdas con movimientos islamistas. En Cataluña, se denuncia un patrón parecido. Vox, por ejemplo, acusa a partidos como ERC y la CUP de “blanquear” al islamismo radical para ganar apoyos en barrios con fuerte presencia musulmana.

De hecho, informes sociológicos ya apuntaron en 2016 que el 70% de los conversos al islam en Cataluña habían tenido algún vínculo con formaciones de izquierda como ERC o la CUP. Para críticos con este fenómeno, el resultado es una alianza ideológica que mezcla feminismo, islamismo y antirracismo, aunque sus valores resulten incompatibles.

Mientras tanto, la CUP mantiene su discurso. La propuesta de dispensadores de productos menstruales se presentará oficialmente en el pleno. Y lo hará bajo el mismo marco simbólico: feminismo, catalán y Palestina. Una combinación que, más allá de Reus, reabre un debate en Cataluña sobre los límites de la izquierda y sus contradicciones más visibles.

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