Jaume Collboni, el alcalde de Barcelona, vestido con un traje azul y corbata, está sentado en un entorno interior con paredes de piedra y una puerta de madera decorativa al fondo.
POLÍTICA

Collboni gasta más de 6 millones en cooperación exterior mientras recorta en mayores

Lluvia de millones para los proyectos de cooperación más llamativos

El Ayuntamiento de Barcelona ha concedido más de 6,2 millones de euros en subvenciones de cooperación exterior al mismo tiempo que recortaba el servicio municipal de comidas a domicilio para personas mayores. Así lo ha confirmado l’Alternatiu haciéndose eco de una información de Carles Valbuena. Como era previsible, esto ha encendido el debate sobre las prioridades de gasto de un consistorio que presume de compromiso social.

Entre los proyectos beneficiados aparecen iniciativas en América Latina, África y Oriente Próximo que han provocado perplejidad por lo singular de sus objetivos. Uno de ellos destina 160.000 euros a “promover el goce efectivo del derecho a una vida libre de violencias y sin discriminación de la población LGTBI+ de Medellín”. Otro concede 151.000 euros para mujeres organizadas políticamente en la Gobernación de Belén. Del mismo, se invertirán 180.000 euros en Senegal para desplegar un plan contra las violencias de género en Dakar. 

El contraste ha indignado a los usuarios. Son muchos los que no entienden cómo se financian con dinero público iniciativas en el extranjero mientras se restringen prestaciones de proximidad. De paso, recuerda la polémica que estalló a principios de año con la Generalitat y los gastos de Acción Exterior.

Hombre de cabello canoso y barba hablando en una conferencia de prensa con un fondo que tiene el logo del Ayuntamiento de Barcelona.

Lluvia de millones

Como se explicó en E-Notícies, Acción Exterior destinó 24 millones de euros a cooperación internacional con partidas millonarias a Guatemala, Marruecos o Mozambique. Entonces, el consejero Jaume Duch justificó el gasto como una “responsabilidad global” y pidió “no alimentar discursos extremistas”. La oposición denunció la hipocresía de invertir en feminismo en países islámicos mientras se ignoran problemas de seguridad y sumisión de la mujer en Cataluña.

Los conceptos de estos gastos también eran muy llamativos. "Cuerpos, sexualidades y territorios libres de violencias patriarcales en Guatemala" con un coste de casi medio millón de euros. También estaba "Protección, autocura e incidencia para las defensoras y los defensores del movimiento de comunidades por el agua Q'ana Ch'och frente la expansión del agronegocio de la palma aceitera en Guatemala". Coste: 300.000 euros.

Un hombre de pie hablando en un podio con un fondo de madera decorativa.

El episodio confirma una tendencia que se repite en Cataluña desde el colapso del procesismo. Es decir, la tendencia de la Generalitat a los gastos suntuosos y de cuestionable valor fáctico. Más en particular, reabre una pregunta que incómoda. ¿Debe priorizar Cataluña su papel solidario en el mundo o asegurar el bienestar de sus propios ciudadanos?

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