
La concejalía de Bienestar Emocional creada por el PSC para regalar abrazos y hacer 'baños sonoros': 55.000 euros/año
El objetivo es 'contribuir a la felicidad' de los vecinos, según el propio departamento
Una de las constantes de la política catalana es el despilfarro del dinero de los contribuyentes en cosas superfluas. La Generalitat lo hace a gran escala, pero muchos ayuntamientos son también un pozo de derroche que luego contrasta con el colapso de los servicios públicos. En Parets del Vallès, por ejemplo, el PSC creó una concejalía de bienestar emocional, cuya responsable cobra 55.000 euros al año.
Este departamento fue creado en enero de 2024, hace justo dos años, con el objetivo de "contribuir a la felicidad" de los vecinos "ofreciéndoles herramientas para su bienestar emocional". El área cuenta con un servicio de consultas telefónicas y un punto de encuentro físico semanal.

Pero también organiza eventos de lo más variopintos, como el Día de la Felicidad o el Día de los Abrazos. La concejal de Bienestar Emocional, Paola Gratacós, subió esta misma semana fotos del evento repartiendo abrazos gratis entre los vecinos del pueblo. Todo, para "fomentar el vínculo y el sentimiento de comunidad y participar a través del movimiento, el contacto y el juego".
La concejalía organiza también congresos sobre bienestar emocional con actividades como baños sonoros y charlas sobre el poder del sonido. Entre sus eventos, encontramos un "tardeo de bienestar" con un taller de dansoterapia. Además, retiros y acampadas para recibir el solsticio de verano, conciertos de cuencos tibetanos, y charlas sobre relaciones y conexiones más sanas.
Experiencia pionera y críticas en las redes
El ayuntamiento de Parets del Vallès, gobernado por el PSC, lo defiende como una "experiencia pionera" que está teniendo una "muy buena aceptación" entre los vecinos. "Wokismo chorra con nuestros impuestos", reza uno de los comentarios en X, "les gusta quemar el dinero que tanto nos cuesta ganar". "El buenismo-wokismo chupiguay ha hecho mucho daño", valora otro.
Los comentarios denotan un hartazgo de los ciudadanos de que los gobiernos, locales o regionales, tanto da, derrochen su dinero en cosas así. Los ayuntamientos cada vez cobran más impuestos, pero cada vez hay menos seguridad y menos limpieza. Los servicios públicos están cada vez más tensionados, pero gastan el dinero en cooperación exterior y terapias de bienestar emocional como estas.
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