Primer plano de un hombre de cabello canoso sonriendo sobre fondo amarillo con un recuadro circular que muestra a varias personas posando junto a un sacerdote dentro de una iglesia
POLÍTICA

La última de la CUP, gestos ofensivos de un concejal en una iglesia católica: 'como niños...'

Àlex Aguilar, vicepresidente del gobierno local de Valldoreix, protagonista de la polémica

La CUP nos tiene acostumbrados a su sectarismo y sus faltas de respeto por las creencias, las ideas y las opiniones de los demás. Una de sus obsesiones es la religión católica, cuyo odio contrasta con la devoción que muestran ante el islam. La izquierda radical es prolífica en pintar iglesias católicas y mofarse de las tradiciones cristianas, pero nunca lo hacen con una mezquita, con Alá o con el profeta Mahoma.

Cubo amarillo con el logotipo negro de la CUP y una estrella en un escenario

El Partido Popular de Sant Cugat del Vallès ha denunciado en las redes sociales lo ocurrido con un miembros del Govern de Valldoreix en una iglesia católica. Se trata de Álex Aguilar, de la CUP, vicepresidente segundo del gobierno local y concejal de Educación, Vivienda y Agenda 2030. En este caso se ha dedicado a realizar gestos ofensivos durante su asistencia a una misa en la iglesia de Valldoreix.

Críticas al concejal de la CUP

El concejal cupaire aparece en la foto de grupo junto al cura de la parroquia, y haciendo cuernos con la mano. "El respeto a las creencias y los actos religiosos es básico en una sociedad plural. Gobernar exige respondabilidad y respeto", ha dicho el PP en su cuenta de X.

Las reacciones no se han hecho esperar, entre ellas la del presidente del PP en Cataluña, Alejandro Fernández, que ha retratado al personaje en cuestión: "Concejales de la CUP con la edad mental de un niño de tres años", ha dicho, "caca, culo, pedo, pis".

"No se puede esperar nada más de ellos, siempre violentos e irrespetuosos", afirma un ciudadano catalán en los comentarios en X. "A ver si tiene narices de hacerlo en una mezquita", reflexiona otro. "Si no se siente cómodo en una iglesia, no sé por qué va", se pregunta alguien.

Hay una larga lista de comentarios criticando a la CUP por su doble rasero y tildándoles de sectarios, violentos y ridículos. Estas cosas explican en parte la desafección creciente de mucha gente que en su momento votó a la CUP y ahora no ven su utilidad. Esto que parece una anécdota ocurre en plena ofensiva de la izquierda contra las tradiciones cristianas.

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