
Agricultores en pie de guerra contra la UE: un sector amenazado por el globalismo
Francia lidera otra rebelión del sector primario europeo ahogado por las directrices de la élite de Bruselas
Francia vive horas clave para el futuro del sector agrario, tocado de muerte. Ayer se vivió otra jornada de cortes y protestas alrededor del país ante el descontento por las últimas medidas del gobierno francés y la UE. Una combinación de factores que ha llevado al sector primario a una conflictividad parecida a la de 2024.
Los motivos del descontento son principalmente dos. Por un lado, las medidas sanitarias del gobierno francés ante la epidemia de piel nodular contagiosa, que siguiendo las directrices europeas exige el sacrificio de rebaños enteros. Por otro lado, la firma del tratado Unión Europa-Mercosur, que supondría la entrada de productos sudamericanos a un precio inferior y condenaría a los productores locales a la desaparición.

La situación es tan crítica que el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, ha solicitado personalmente a Ursula von der Leyen el aplazamiento de la votación del acuerdo. Este está ahora mismo en el aire, ya que Italia se plantea también votar en contra. En cambio, España es junto a Alemania el principal defensor del acuerdo. El secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Sampedro, ha reiterado la necesidad urgente de sellar el pacto para competir con otros mercados en el continente americano.
Como ocurre con otros sectores como la pesca, el globalismo salvaje impuesto por las élites europeas condena a los productores locales a una competencia desigual. El acuerdo con Mercosur supondría la entrada de productos extranjeros entre un 18% y un 32% más baratos. Los agricultores catalanes también se opusieron a este tratado, que fue uno de los motivos de las protestas de hace un año.
Protesta histórica en Bruselas
La 'colére' de los agricultores franceses va más allá de la crisis sanitaria, que vinculan con la Política Agírcola Común (PAC) europea. La UE establece directrices desproporcionadas y sin contacto con la realidad local, basadas en supuestos ideológicos como el cambio climático y la energía verde. Esto acaba beneficiando a las grandes corporaciones mientras hunde a las explotaciones familiares sometidas a impuestos asfixiantes y toda clase de exigencias y restricciones.
Francia lidera la cólera del sector primario en Europa, pero no es un caso aislado. El recorte del 32% de Bruselas a la PAC supondrá la pérdida de 900 millones de euros al año para el campo español, y un encarecimiento de la cesta de la compra entre 350 y 500 euros. Esto podría agravarse si finalmente se firma el acuerdo con Mercosur, condenado a los productores locales a su desaparición.
Esto evidencia la decadencia de Europa frente a otras potencias como China y Rusia, y el fracaso de la élite glonalista europea. La élite, representada en España por el bipartidismo y los partidos del sistema, imponen directrices ideológicas que perjudican a la clse media y trabajadora. Partidos como Vox y Aliança Catalana se han erigido como defensores del sector primario contra las élites.
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