Una persona en primer plano con una bandera de la Unión Europea ondeando en el fondo sobre un fondo rosa.
OPINIÓN

La tiranía de Úrsula

Parece una broma de mal gusto que alguien llame democracia a este sistema que estamos padenciendo todos

Imagen del Blog de Octavio Cortés

En estos tiempos revueltos, la izquierda está todo el día cacareando sobre "los riesgos que amenazan a la democracia", "el auge del fascismo" y demás lemas histéricos. Sin ir más lejos, el otro día (con motivo del congreso de los socialistas baleares), Francina Armengol y Pedro Sánchez se despacharon a gusto en Palma hablando de cómo la democracia en España se ha deteriorado...sin mencionar que ellos llevan seis años en el poder.

En cualquier caso, habría que hacerles notar a nuestras fuerzas progresistas que, si estamos sometidos a una tiranía antidemocrática, es la del tándem Comisión Europea/Banco Central Europeo, es decir, el tándem Ursula Von der Leyen/Christine Lagarde. A estas dos señoras no las ha votado nadie, salvo el Parlamento Europeo, chiringuito supremo, y están investidas de poderes supranacionales que determinan nuestra vida en todos los niveles políticos.

Montaje de fotos de Ursula von der Leyen frente a una imagen de una bandera de Europa.

Tenemos varios ejemplos en las últimas semanas, cada cual más alarmante. El primero de todos, el anuncio de que Ursula y sus amigos van a "movilizar" 800 mil millones de euros para el rearme de los países de la UE en el nuevo escenario geopolítico de la era Trump. Esa cifra, muy cercana al PIB de España, no va a ser "movilizada". Van a poner en marcha la impresora del BCE y, mediante compra de deuda, van a inundar el mercado de efectivo. ¿Cómo nos afecta eso? Muy fácil: el aumento de la masa monetaria no es que cause inflación, sino que es la inflación misma.

Eso quiere decir que el aumento del coste de la vida va a ser el modo en que las clases medias europeas van a sufragar el tinglado. El otro día, este cronista se entretuvo en hacer las cuentas y salía algo así como a 1600 euros por español, incluyendo a los recién nacidos. Pues bien, podríamos hacer lo siguiente: una vez hayan creado de la nada esa millonada, que manden un cheque a cada español por valor de 1600 euros y le den dos opciones, quedárselo o enviarlo a la industria militar. Ahí veríamos si el gasto es democrático o no.

Luego tenemos la cuestión de las CBDC, es decir, las monedas digitales controladas por los Bancos Centrales. Ya se ha anunciado que, después del verano, comenzará la circulación del "euro digital". La cosa se presenta como una innovación tecnológica, pero en realidad es una herramienta de control que haría que al mismísimo Calígula le entraran mareos.

Una vez el dinero esté digitalizado, el control de nuestra vida económica va a ser absoluto, incluidas restricciones para su uso. Por ejemplo, en nombre del cambio climático pueden hacer que esa moneda digital solo sirva para poner tanta gasolina cada mes, o comprar tanto tabaco al mes, o lo que sea que se les ocurra en cada momento. Las multas se cobrarán al instante, mediante bloqueo de fondos; el rastro de cada céntimo estará al alcance de Hacienda. ¿Alguien recuerda haber votado eso?

Un agente de policía de espaldas con un grupo de personas y pancartas al fondo.

Después está la política de inmigración, es decir, la política de islamización. ¿Alguien recuerda haber votado para que Europa se convierta en un califato de fronteras abiertas, una zona de acogida para todos los fanáticos del planeta? ¿Tiene algún sentido mandar tropas a defender la integridad territorial y las fronteras de Ucrania, cuando no estamos defendiendo ni nuestro territorio ni nuestras fronteras?

Es urgente salir de la UE de facto. Una salida como la de UK es impensable. El rumbo aquí lo marca Orban, que ha decidido ir por libre en estos temas sin esperar permiso de nadie. ¿Que la Comisión impone multas a Hungría? Pues no se pagan. ¿Que acaba siendo Hungría expulsada de la UE? Tanto mejor, y así el trabajo lo hacen ellos. La cuestión es que la palabra "democracia" ha sido devaluada hasta el infinito. Llamar "democracia" a este sistema es, como poco, una broma de mal gusto. Pero algunos todavía podemos reconocer una tiranía.

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