Dos hombres de traje en primer plano con una bandera feminista de fondo, los cuales son Koldo García y José Luis Ábalos.
OPINIÓN

El #MeToo del PSOE: no hay palomitas suficientes

Tras Tito Berni y el dúo Koldo-Ábalos, otro “caso aislado” amenaza con reventar el guion del partido

Imagen del Blog de Octavio Cortés

Primero fue el Tito Berni, gran promotor del empoderamiento femenino, luego fueron Koldo y Ábalos, con sus reflexiones acerca de los encantos de Carlota, luego Paco Salazar, ya en el recinto mismo de Moncloa. Ahora viene el presidente de la Diputación de Lugo. En el PSOE sufren un auténtico tsunami de casos aislados.

Al igual que en el caso de Errejón, el panorama resulta delicioso. Primero alimentaron el monstruo y ahora el monstruo les devora. El feminismo de la izquierda actual es una doctrina desquiciada, frontalmente opuesta al sentido común y a los derechos civiles básicos.

Primer plano de Íñigo Errejón con la mano en la sien, mirando al horizonte con cara pensativa

Fue diseñada como modo de encauzar, por la vía de la histeria y la demagogia, un cierto voto femenino intempestivo: pero los cauces fluviales a veces se desbordan y comienzan a arrasarlo todo. No se puede dar a las feministas barra libre y luego esperar que no arrasen la casa hasta los cimientos, puesto que una ideología enfrentada a la realidad jamás producirá una buena gestión de la realidad.

El caso de Errejón fue la campanada inicial: si no existen las denuncias falsas, como el mismo Errejón defendía, entonces nada hay que investigar. Se acepta lo que dice la denunciante y se procede a masacrar al denunciado. Pero claro, decir que no hay denuncias falsas implica, por pura lógica, afirmar que una mujer, por el mero hecho de serlo, es incapaz de mentir. Es casi postular una cierta incapacidad intelectual, como si las mujeres solo pudieran emplear el lenguaje para levantar acta notarial de los hechos, jamás para inventar realidades alternativas.

El siguiente paso fue considerar como agresión sexual prácticamente cualquier cosa, según la doctrina Jenni Hermoso. Una vez establecido este marco conceptual, las feministas solo han tenido que aprovechar el favor mediático que el progresismo les ha venido concediendo. Tormenta perfecta en la izquierda.

Imagen del beso entre Luis Rubiales y Jenni Hermoso en la Final del Mundial de Futbol Femenino

Desde la gradería, el espectáculo resulta infinitamente satisfactorio. Ver a los responsables de la LIVG (el mayor atropello jurídico de nuestra época) devorados por la misma maldad que ellos mismos impulsaron: pura poesía. El que no pagaba putas con dinero público, colocaba a sus novias de medianoche en consejos de administración o acosaba a las becarias con modales tabernarios. La honradez socialista en todo su esplendor.

A todos ellos les aplicaremos la lógica del caso Errejón: si la denuncia es veraz, que pague por ello, y si la denuncia es falsa, que pague el doble, pues él fue uno de los máximos impulsores de la indefensión de los hombres ante toda acusación de “violencia de género”. Ni una lágrima por todos ellos.

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