Cuatro personas en primer plano sobre un fondo rosa con líneas negras en la parte superior; son Puigdemont, Illa, Junqueras y Orriols.
OPINIÓN

Encuesta del CEO: lo que ya sabíamos

Que el PSOE lleve en el gobierno desde 2018 y haya traído la total devastación moral y civil, eso da igual

Imagen del Blog de Octavio Cortés

El Centre d’Estudis d’Opinió tiene un presupuesto anual de doscientos mil trillones de billones de euros para decirnos, de tanto en cuando, lo que ya sabemos. Unas veces, después de meses de investigación, descubre que los alquileres están muy caros, otras que la delincuencia está desbocada, otras se limita a anunciar la llegada del verano.

Ahora, para asombro de nadie, ha anunciado una gran subida de Aliança Catalana y una cierta consolidación del PSC, mientras el procesismo entra en modo zombie y la derecha españolista toca techo.

Mujer de cabello oscuro y liso hablando frente a un micrófono en un entorno formal con una carpeta azul en las manos

Como siempre, el diablo está en los detalles. Fijémonos en unos cuantos.

  • Hay gente que sigue votando a la CUP. Es decir, hay un porcentaje de población catalana enloquecida de manera irremisible, perdida para siempre. Gente contraria a las habaneras y a los gallos que violan a las gallinas pero partidaria, al mismo tiempo, de Hamás y las mujeres con pene. Ya no es política, es algún tipo de daño cerebral.
  • El microcosmos de los Comuns también se resiste a desaparecer, ya convertido en una pura agencia de colocación. Como que saben que el bloque PSC-ERC no será suficiente, prestan sus votos para conseguir su caudal de subvenciones y chiringuitos. Ahora mismo, quien no se hace rico en Cataluña es porque no quiere afiliarse al Circo Colau.
  • El octubrismo ya no vende. El discurso no surrender ha sido abandonado por todos y ahora mismo el tutti fruti de Waterloo solo sirve para mantener en antena el programa de Marcela Topor, cuyas cifras de audiencia son las propias de un funeral sioux retransmitido por código morse.
  • La solidez del voto al PSC es la radiografía de todo lo que está mal en Cataluña. Es un voto bienestante, desprovisto de conciencia nacional (española o catalana), solo centrado en no ser de derechas. Que el PSOE lleve en el gobierno desde 2018 y haya traído la total devastación moral y civil, eso da igual. Lo importante es que no somos de derechas. Que solo podamos llegar al poder pactando con la peor escoria política de los últimos cinco siglos, eso da igual. Lo importante es que no somos de derechas.
Dos hombres vestidos de traje se dan la mano mientras se miran en un entorno formal con una puerta de madera al fondo

Lo mejor de todo esto es la constatación de que el voto joven se va a Vox y AC, realidad que nos regalará, en las próximas semanas, deliciosos artículos y tertulias de personas a sueldo de la izquierda para intentar comprender por qué los jóvenes quieren enviarlos a tomar por culo de la manera más rápida posible. La izquierda woke va a ser borrada del mapa por motivos que no son ni siquiera políticos, sino meramente higiénicos. Y allí donde el wokismo y el octubrismo se han combinado (por ejemplo, en el mundo esclerótico de Vicent Partal) el impacto va a tener el rango de cataclismo bíblico. Vienen buenos tiempos.

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