Retrato en blanco y negro de Pedro Sánchez vestido de traje sobre fondo rosa junto a una mano usando un teléfono móvil del que salen iconos de redes sociales.
OPINIÓN

Dirty Sánchez

El plan de Sánchez para “proteger a los menores” esconde una reforma que puede cambiar la red para siempre

Imagen del Blog de Octavio Cortés

A la izquierda española le ha dado por ir al combate cuerpo a cuerpo contra Elon Musk, lo que viene a ser como si un niño intentara abatir a pedradas la galaxia de Andrómeda.

Primero fue la tropa de Podemos, a cuenta de un clip en que Irene Montero, en uno de sus habituales arranques de demencia histérica, daba por buena la teoría del reemplazo si gracias a ella los inmigrantes reemplazaban a los “fascistas” autóctonos. Luego vino el discurso de Sánchez anunciando medidas de regulación contra las redes sociales, que mereció una respuesta burlona por parte de Musk, que usó un término del slang urbano, “Dirty Sánchez”, que hace referencia a determinadas prácticas sexuales no demasiado higiénicas.

Primer plano de Elon Musk y Pedro Sánchez; en un montaje dividido cada uno mirando en direcciones opuestas con fondo azul.

Vayamos por partes. El plan del PSOE es regular el acceso a Internet (no solo a las redes sociales) en nombre de la protección de los menores. Esta es una trampa descarada que ya se veía venir hace tiempo. ¿Quién no quiere defender a los niños? Lo que sucede es que la solución que se propondrá es que, para verificar la edad, todo el mundo tenga que aportar un DNI para acceder a Internet, de modo que el anonimato en redes será imposible: otro de los objetivos explícitos de Sánchez, apoyado en esto por el insigne Emmanuel Macron.

Aquí vamos a parar a la cuestión ética del anonimato. El problema es que “anonimato” suena a sospechoso, pero en realidad no hace referencia más que a la capacidad de moverse libremente por la red sin permitir que el Estado rastree tus movimientos, es decir, es una cuestión de libertades fundamentales.

Hombre de cabello corto y canoso con expresión seria viste traje azul y camisa clara en un entorno interior iluminado

No aceptaríamos que se nos obligara a movernos por la calle con nuestro número de DNI tatuado en la frente, porque “anonimato” significa aquí “intimidad”. Se me permite ir a comprar tabaco o salir a dar un paseo sin tener que dar explicaciones al Estado, ni mucho menos tener que pasar por una identificación previa. ¿Es verdad que los ladrones usan ese derecho para sus fechorías? Es verdad. Pero es mucho peor el horror de un mundo orwelliano en que simplemente para salir a la calle has de proporcionar al Estado tu DNI.

La excusa de la protección de los menores es un verdadero insulto a la inteligencia, porque, en caso de que la reforma de Dirty Sánchez funcione, un menor de 16 años en España no podrá tener una cuenta de Instagram, pero podrá abortar sin ponerlo en conocimiento de sus padres o someterse a tratamientos de “transición de género”.

La hipocresía es absoluta y la maniobra, de hecho, va a quedar en nada, porque la tecnología va, como siempre, un paso por delante. Navegue usted con una VPN, tenga su dinero en BTC y vea como el viejo Leviatán, el Estado socialdemócrata, se consume de rabia dando golpes al aire.

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