
¡OPA de las narices!
Entre tanto anuncio y tanta verdad absoluta, uno ya no distingue si la OPA beneficia a alguien más que a los propios bancos
Señores del BBVA y del Banco Sabadell. Hagan lo que quieran, lo que más les convenga para sus intereses empresariales —que el dinero es el dinero—, pero déjennos ya de dar la brasa. Creo que recuerdo pocas campañas comunicativas tan pesadas como la de la OPA hostil.
Me da igual el resultado de la OPA. Por suerte o por desgracia —que si reparten dinero, no andamos sobrados—, no soy accionista ni del BBVA ni del Sabadell. Por tanto, no me veo en la obligación de decidir si la OPA es positiva o no para los intereses de ambos bancos.

Pero, escuchando los diferentes anuncios con los que tanto el BBVA como el Banco Sabadell nos bombardean cada día —a veces incluso emitidos uno tras otro—, no me queda nada claro si eso de la OPA es algo bueno o no. Partiendo de la base de que todo lo que sea bueno para los bancos, últimamente, no lo es para los ciudadanos.
Este pasado viernes a las nueve de la noche finalizó el plazo para adherirse a la OPA. Un hecho que obligó a los trabajadores de la entidad vasca a trabajar más horas de lo normal. A alargar su jornada laboral hasta bien entrada la noche, por si algún accionista no se había enterado de eso de la OPA y lo pillaba a destiempo.
Y que el viernes a las nueve de la noche expirara el plazo, en principio, quiere decir que deberíamos librarnos ya de los anuncios intentando hacernos creer que unos y otros tienen la verdad absoluta. Que lo que hacen los dos consejos de administración implicados es velar por sus accionistas, y no por los usuarios.

Pero me parece que no podemos cantar victoria tan rápido. Consultados los expertos, los que dominan eso tan complicado de la economía, me dicen que todavía puede haber una segunda parte de la OPA. Lo que significa, por tanto, que seguramente tendremos que volver a sufrir la maratón de anuncios a favor y en contra.
Si eso ocurre, si hay una segunda parte de la historia, señores del BBVA y del Banco Sabadell, intenten hacer una publicidad menos agresiva en todos los sentidos. Hagan publicidad, eso sí, que de eso vivimos los periodistas, y debemos agradecerles que sigan confiando en los medios.
Les deseo toda la suerte del mundo en la aventura de la OPA. De verdad. Y cuando todo haya terminado, infórmennos de cómo ha acabado. Que al final, de tanto escuchar argumentos, a uno le queda la curiosidad, como si se tratara de Eurovisión.
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