
Cae el tirano, llora la izquierda
Cuando se trata de un tirano del calibre de Maduro, lo importante es que caiga, ya sea por la Delta Force o por una gripe

Este fin de semana la izquierda del país se ha movilizado para acabar de una vez por todas con la sequía: con lo que han llorado desde la caída de Maduro, pueden llenarse todos los embalses y aún sobraría para hacer subir el nivel del mar un par de metros. Qué tristeza, qué desesperación, qué rabia por la caída de un dictador asesino.
Encabezando los festejos fúnebres estuvo Juan Carlos Monedero, que a estas horas debe de estar haciendo el equipaje para salir rumbo a Corea del Norte, junto con toda la intelectualidad podemita. Pero en este caso, para ser precisos, simplemente se trata de una empresa que se lamenta por la pérdida de su patrocinador principal, justo cuando su otro patrocinador (el feminismo islámico de los ayatollahs) está también a punto de caer.

Luego siguió toda la chusma propalestina, con posts en X de cupaires y comuns equiparando Venezuela, Palestina y Cataluña y llamando a la “libertad de los pueblos”. Por supuesto, el pueblo venezolano estaba festejando en las calles la caída de la tiranía, pero qué sabrán ellos. Los que han vivido 27 años bajo una dictadura comunista, los millones que han tenido que exiliarse, todos esos no saben nada y han de callarse y escuchar al primer iluminado de Arran o de la flotilla para que les explique lo que de verdad ha sucedido.
Por supuesto que llama la atención el método empleado por Trump, pero a estas alturas hasta el más estúpido sabe que se ha tratado de una operación pactada, un caso del famoso principio de Pablo Escobar: plata o plomo. Las fuerzas armadas venezolanas y los cargos medios chavistas han vendido a Maduro, garantizándose una cómoda supervivencia. Las imágenes de los helicópteros paseándose por encima de Caracas sin recibir la menor respuesta dejan claro lo sucedido.

Además, cuando se trata de un tirano del calibre de Maduro, lo importante es que caiga, ya sea por la Delta Force, ya sea por una gripe, ya sea por un resbalón en la bañera. El progresismo argumenta que USA solo busca el petróleo, como si China, Rusia e Irán, hasta ahora, estuvieran en Venezuela por el interés que suscitan los discursos y bailes de Maduro. Como si el régimen se hubiera podido mantener hasta ahora sin el soporte exterior del eje oriental.
El pueblo baila en las calles, la izquierda protesta. Como publicó alguien en X: en las protestas por la caída de Maduro, ningún venezolano. En las celebraciones, cien por cien venezolanos. Pero, eh, hay que escuchar a Laure Vega y a Pisarello para saber lo que sucede, no sea cosa de que caigamos en eso tan fascista de derrocar dictadores.
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