
En 2026, basta con que dejen de robarnos
La verdadera cuestión no es cuánto pagamos, sino qué parte del gasto se cubre realmente con impuestos

¿Qué deseos tenemos para el año que comienza? Vayamos a lo básico: si dejan de robarnos de manera maníaca, incesante, totalmente inmoral, las cosas ya mejorarían bastante.
En la estructura política actual, el mero hecho de pagar impuestos, ni que sea un céntimo, es un robo en el sentido más exacto del término. Se nos dice que pagamos para contribuir al mantenimiento del Estado, que a su vez se encarga de velar por nuestro bienestar, pero todo eso es mentira. El estado no se sostiene mediante impuestos, sino mediante la emisión de deuda.

Los impuestos, en España, cubren poco más del 30% del gasto público. El resto se obtiene mediante emisión de deuda. Es decir, ingresamos 30, gastamos 100 y el diferencial lo obtenemos endeudándonos. Como es evidente, nadie que gaste el triple de lo que ingresa es solvente a medio plazo, pero el Estado tiene una solución distinta, porque el BCE compra siempre esa deuda, de modo que el Estado tiene acceso a liquidez ilimitada.
Por supuesto, el BCE realiza esas compras mediante el procedimiento de imprimir billetes como si no hubiera un mañana, de modo que la situación resultante es esta: trabajamos para cobrar en una moneda constantemente devaluada, que luego nos es expoliada mediante impuestos para sufragar la estructura responsable del expolio. Y vuelta a empezar.
Además, no es cierto que el gasto público se dedique el bienestar de la población. Las prioridades son pagar sueldos de seis cifras a la casta política y luego dilapidar el resto en el mantenimiento de una burocracia babilónica y luego pagar las putas y la coca a los feministas de izquierdas.

Después, si queda algo, se dedica a chorradas ideológicas, como talleres para lesbianas bizcas en el Aconcagua o los informativos de TV3. Los restos de los restos, con suerte, se van a pagar carreteras, profesores y médicos y servicios sociales, todos ellos desbordados por la inmigración masiva y descontrolada.
De manera que nuestro deseo sería un muy sencillo y transparente: dejen de robarnos. Si ingresan 30, gasten 30 y no 100. Esa es la medida exacta de la motosierra que necesitamos. Sobra exactamente el 70% del gasto público. En caso contrario, si los gobernantes quieren seguir con el modelo actual, entonces dejen de cobrarnos impuestos. Si resulta legítimo sufragar su festín imprimiendo billetes, que impriman un poco más y nos dejen en paz. Con eso aceleraríamos el colapso inevitable del sistema y la vuelta a la sensatez. Feliz 2026 a todos, todas y todes.
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