
TV3 ha gastado más de 730.000 euros en el polémico programa 'Bestial'
La cadena pública catalana no se libra de la degradación institucional que ha dejado como herencia el procés
La polémica en torno a Bestial, el nuevo programa de TV3, no deja de crecer. El espacio, conducido por Bibiana Ballbé y estrenado con una estética estridente y un tono que muchos calificaron de frívolo, se ha convertido en símbolo de la crisis creativa de la televisión pública catalana. Ahora, la controversia se agrava tras conocerse su coste: más de 730.000 euros por diez programas.
La cifra la ha revelado el fotógrafo Sergi Boixader a través de redes sociales, citando información oficial del Servei d’Atenció a l’Audiència de 3CAT. “El programa Bestial ha costado 730.738,74 euros por grabar diez programas. Eso sí que es bestial”, ironizaba el usuario. Su publicación ha tenido bastante circulación y ha reabierto el debate sobre el uso de fondos públicos.
Una factura difícil de justificar
El coste del programa ha sorprendido incluso a profesionales del propio ente público, que ven en Bestial un proyecto caro y alejado de la misión de servicio público de TV3. La producción, grabada en la sala La Paloma, pretendía ofrecer un formato rompedor de entrevistas y actuaciones en directo, pero el resultado ha sido un alud de críticas. La audiencia lo ha tildado de superficial, mientras los analistas hablan abiertamente de “fracaso” y de “síntoma de agotamiento” en la cadena.

El histórico periodista Salvador Alsius fue uno de los primeros en alzar la voz. “Esta vez no puedo callarme más: lo de ayer es sencillamente intolerable”, escribió en X tras el estreno del programa. A su denuncia se han sumado otras figuras del panorama mediático catalán, como Toni Clapés o la crítica televisiva Mònica Planas. La pregunta que se repite es simple: ¿quién supervisa estos contenidos y con qué criterios?
Un síntoma del desgaste institucional
El caso Bestial se suma a una larga lista de controversias que afectan a TV3 en los últimos meses. La cadena ha sido acusada de injerencias políticas, de censurar reportajes críticos y de abandonar su papel como televisión de referencia informativa. Todo ello ha desembocado en denuncias ante la Oficina Antifraude de Cataluña y en una creciente pérdida de credibilidad entre los propios espectadores.
La polémica sobre los 730.000 euros no es solo una cuestión de cifras: es el reflejo de una crisis de identidad. TV3, que durante décadas fue un símbolo de calidad, atraviesa ahora una etapa en la que cada estreno genera más dudas que entusiasmo. Bestial debía representar una renovación; en cambio, ha acabado mostrando el rostro más caro y desconcertante de una televisión pública en plena deriva.
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