Hombre con gafas y traje azul sosteniendo una carpeta verde con la palabra juntos en una oficina iluminada
POLÍTICA

El plan de Carles Puigdemont para 2026: aprovechar la debilidad de Pedro Sánchez para reactivar el Procés

La desesperación de Moncloa abre la puerta al ansiado referéndum de autodeterminación

Carles Puigdemont parecía haber tirado la toalla con Pedro Sánchez hace unas semanas, pero el escenario ha cambiado radicalmente. No solo ha rebajado la tensión con el PSOE, sino que se plantea un nuevo escenario para aprovechar la debilidad del Gobierno socialista. Waterloo quiere llevar a Moncloa al límite para sacar el último as que le queda en la manga, el del referéndum de autodeterminación.

Dos personas conversan en un entorno formal, inclinadas hacia adelante para hablar en privado

ERC y Junts siempre han mantenido que la financiación singular y la amnistía, el traspaso de Rodalies y la oficialidad del catalán en Europa, son solo pasos previos al referéndum de autodeterminación. ERC parece ahora más interesada en armar un frente de izquierdas que en resucitar el Procés. Puigdemont, en cambio, necesita volver a la pulsión independentista para relanzar su proyecto. 

Según desvela Vozpópuli, fuentes socialistas temen que Pedro Sánchez esté queriendo ganar tiempo para hacer una última concesión a los independentistas: una consulta soberanista para atar sus apoyos y agotar la legislatura hasta 2027.

Todos los movimientos parecen ir encaminados a esto. Las alarmas entre los críticos del PSOE saltaron cuando, según la prensa madrileña, el Presidente ordenó a sus ministros sacar medidas que no tengan que pasar por el Congreso. Sánchez renunciaría así a reconstruir la mayoría parlamentaria, y se centraría en una moratoria de sus socios con el referéndum como última parada.

Señales inequívocas

La señal inequívoca de que vamos hacia ese escenario es el repentino acercamiento de Otegi a Puigdemont en su reciente visita a Waterloo. El líder de Bildu intentó convencer a Puigdemont de la necesidad de alargar la legislatura. Planteó la posibilidad de una alianza estable entre abertzales y juntaires para explorar nuevas vías con las que conseguir avances para el País Vasco y Cataluña. 

La oferta de Otegi puede leerse ahora como una sugerencia a abrir la puerta para un futuro referéndum de autodeterminación de la mano del sanchismo. Lo cual es congruente con la hoja de ruta de Bildu, que ve la alianza con el PSOE como una apuesta estratégica para la resolución del conflicto vasco. Y eso pasa por la consulta soberanista, objetivo compartido con Junts más allá de sus diferencias ideológicas.

La visita de Otegi a Waterloo se produjo semanas después de que Puigdemont anunciara su ruptura con el Gobierno de Pedro Sánchez. Poco después, el propio Puigdemont publicó una carta en El País donde sugería que la única forma de recomponer la confianza era un referéndum de autodeterminación. El hecho de que Puigdemont aún no haya dejado caer al Gobierno alimenta la teoría de que Sánchez estaría dispuesto a todo, y Waterloo espera el movimiento decisivo.

Eso explicaría el alejamiento entre Junts y PP en las últimas semanas, hasta el punto de que Feijóo ha tirado la toalla y ha renunciado a seguir seduciendo a Puigdemont. La moción de censura, que inicialmente se veía como algo viable, ya no convencer en Waterloo. Pagaría un precio demasiado alto al salir en la foto con Vox, y se cargaría de un plumazo las últimas opciones de sacarle a Sánchez el referéndum.

La partida no ha terminado

Carles Puigdemont ha visto en la desesperación de Sánchez una oportunidad inesperada para reactivar el Procés. Con el aliento de Sílvia Orriols en el cogote, el expresident necesita volver a conquistar al independentismo con un nuevo referéndum -esta vez vinculante.

Un movimiento en esta dirección sería la designación de la empresaria Montserrat Rosell para relanzar el proyecto del Consell de la República. Puigdemont quiere convertir este órgano en una especie de Autoridad Nacional Catalana para volver a ganar visibilidad internacional. Además, estos días reivindica el caso de Somalilandia para volver a calentar la olla sobre la legitimidad del proceso secesionista en Cataluña. 

La reactivación del Consell de la República, entidad que hace unos meses parecía muerta, es el mejor ejemplo de que la partida con Sánchez no se ha acabado. Los dos están unidos por la necesidad: Sánchez la de sobrevivir, Puigdemont la de reactivar el Procés a la espera de la aplicación de la amnistía para su regreso a Cataluña.

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