
El Parlament vuelve a exhibir la fractura ideológica con un Junts aislado y atrapado
El debate sobre la crisis económica y social en Cataluña acentúa el eje izquierda-derecha en la política catalana
El pleno del Parlament de Cataluña ha celebrado este martes, a petición de Junts, el debate monográfico sobre la crisis del ascensor social, el progreso económico y el estado del bienestar. El debate ha despertado una gran tensión entre los dos bloques ideológicos del Parlament y ha dejado al descubierto la fractura existente. Pero también ha mostrado el aislamiento de Junts, atacado por la izquierda pero también por la derecha constitucional e independentista.
La portavoz de Junts, Mònica Sales, señaló la urgencia del debate porque “se ha roto el ascensor social” y “esforzarse ya no tiene recompensa”. Ofreció tres datos: uno de cada cuatro catalanes está en riesgo de exclusión social, los salarios solo crecen un 2,3% mientras el coste de la vida sube un 8,4%, y el precio de la vivienda se ha encarecido el último año un 11,3%.

Sales ha advertido que la “ruptura del contrato social” y “el fallo del sistema” abre un terreno para los extremismos “de izquierdas y de derechas”. Así mismo, ha señalado al Estado español como culpable de una “asfixia programada” de los catalanes. Ha lanzado también un dardo al Govern del PSC, que “habla de la Cataluña de los 10 millones cuando ni siquiera es capaz de gestionar y dimensionar los servicios de la Cataluña de los 8 millones”.
Para Junts “la única solución es la independencia”, pero mientras tanto ha ofrecido una batería de propuestas. Medidas económicas como una ley para subir el salario mínimo de 1.200 a 1.400 euros al mes, inversión pública para aumentar la productividad de las empresas, y una rebaja fiscal para las empresas y los ciudadanos. Y medidas sociales como sustituir la renta garantizada por el trabajo garantizado, y recuperar la cultura del esfuerzo.
La izquierda muestra una gran complicidad
El debate puso de manifiesto la distancia entre Junts y ERC, y el resto de partidos de la izquierda, desde el PSC hasta Comuns y la CUP. El bloque progresista hizo críticas muy duras a Junts, a quienes tildaron de neoliberales e hipócritas.

ERC propuso una redistribución de la riqueza entre la clase trabajadora y un cambio de modelo productivo, arrancando los aplausos de los diputados del PSC y los Comuns. Esta sintonía se mantuvo durante las intervenciones del PSC, los Comuns y la CUP. ERC, Comuns y CUP compartieron que Cataluña genera riqueza pero se la queda el 1% de la población, que serían los rentistas y las grandes fortunas.
En definitiva, nada nuevo en el discurso de los partidos progresistas, que olvidaron que desde el último gobierno convergente en 2015 ha sido la izquierda quien ha mandado en Cataluña y en Barcelona. Y han sido sus políticas las que han empobrecido a la clase trabajadora y han hundido el estado del bienestar.
La derecha también atiza a Junts
La derecha, que compartió algunas de las propuestas formuladas por Junts, también criticaron a este partido por ser “cooperadores necesarios de la decadencia” de Cataluña. Los populares recordaron que Junts subió el impuesto de sucesiones durante la pandemia y hundieron la economía catalana durante el Procés. “La izquierda habla de justicia social con una superioridad moral que asusta, mientras la realidad les estalla en la cara en los andenes de Rodalies, en las listas de espera de los hospitales y en las facturas que los autónomos no pueden pagar”, dijo el portavoz del PP Hugo Manchón.
Vox también culpó a la izquierda y el separatismo de que hoy los catalanes no puedan llegar a final de mes o no puedan comprarse una casa. Su portavoz Joan Garriga puso el acento en el impacto del globalismo y la inmigración, defendido por el bipartidismo en España y el procesismo en Cataluña. “Han destruido el estado del bienestar”, dijo, “el ascensor social y el contrato social”.
Aliança Catalana también atizó a Junts, de quien dijo que “hace un análisis certero de lo que pasa en Cataluña pero lo hace en tercera persona como si no fuera con ellos”. Sílvia Orriols recordó “los años de mal gobierno” de los juntaires y la “sumisión a los gobiernos españoles”. Dijo que “mientras hacen equilibrios para mantener intereses y cuotas de poder partidista, tenemos a Cataluña sumida en una crisis económica y nacional sin precedentes”.
El debate evidenció la tensión ideológica existente hoy día en el Parlament, con una izquierda arrastrada por los extremismos de Comuns y CUP y una derecha condicionada por Vox y Aliança Catalana. Junts queda en el medio, aislada políticamente y atrapada en su propia trampa.
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