
El marroquí que secuestró y maltrató a su mujer durante meses en Cataluña solo tendrá que hacer un cursillo de feminismo
El mensaje a la sociedad es muy inquietante: maltrato, aislamiento, terror psicológico y no hay pena de prisión
La historia parece una parodia oscura del sistema judicial, pero es absolutamente real. Un hombre marroquí que mantuvo encerrada, aislada y sometida a su mujer durante meses en Corbera de Llobregat saldrá de esta con una pena simbólica. No entrará en prisión ni un solo día. La justicia considera suficiente que haga un “cursillo sobre igualdad y no discriminación”, según la información revelada por El Caso.
Los hechos, acreditados en la sentencia, describen un escenario de violencia extrema. La víctima, de unos 25 años, llegó a Cataluña en junio junto a su marido, un hombre de 40 años con el que se había casado en Marruecos. Desde su llegada, quedó retenida en un chalet con las persianas bajadas, sin posibilidad de salir y sometida a agresiones constantes. El hombre la golpeaba cuando la comida no le gustaba, la atacaba con un cinturón y le prohibía acudir al médico.

Una víctima aislada, un rescate in extremis
La mujer logró enviar un correo a servicios sociales para pedir ayuda, pero dejó de responder poco después. Esa falta de comunicación activó todas las alarmas. Los Mossos d’Esquadra y la Policía Local acudieron al domicilio, la liberaron y arrestaron al agresor, que fue acusado de detención ilegal y malos tratos.
La jueza consideró los hechos probados. El acusado reconoció la retención, las agresiones y el trato vejatorio. Aun así, la sentencia dictada por la magistrada impone 14 meses de prisión, una pena que queda suspendida de inmediato para evitar que el condenado entre en la cárcel. Solo tendrá dos obligaciones: no acercarse a menos de 1.000 metros de la víctima y realizar un cursillo de sensibilización sobre igualdad.

La respuesta judicial, en entredicho
La paradoja está servida: mientras instituciones y administraciones multiplican gestos simbólicos en fechas señaladas, la respuesta judicial real fracasa en los casos más extremos. El mensaje que queda es inquietante. Es decir, un hombre que retiene, golpea y aterroriza a una mujer durante meses puede evitar la prisión con un programa formativo de igualdad.
En un contexto donde la violencia machista escala posiciones en Cataluña, muchos ven esta resolución como un síntoma de un sistema que falla donde más debería proteger. Además, en este caso, la víctima pudo ser rescatada, pero no todos terminan así. Los propios especialistas médicos señalan que el grueso de las violaciones se dan en contextos domésticos.
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