
El ala woke de Junts se conjura y añade más confusión ideológica en pleno giro a la derecha
Después de la década procesista, el sector de Agustí Colomines piensa que resucitar el espíritu del 1-O es la solución
El espacio político de Junts vive un momento de tensión interna marcado por un doble movimiento difícil de conciliar. Mientras la dirección intenta completar su viraje hacia posiciones más de derechas, el sector más de progresista ha decidido reorganizarse. La creación de MEScat Independentistes d’Esquerra, nacida de la fusión entre MEScat y Acció per la República, ha puesto en evidencia que el equilibrio interno vuelve a tambalearse.
El anuncio se hizo en un acto cargado de simbolismo y con vocación explícita: consolidar el espacio progresista dentro de Junts. La presencia de dos diputados del partido (Agustí Colomines y Ennatu Domingo) dejó claro que se trata de una maniobra impulsada desde sus propios escaños. Todo ello en un momento en el que buena parte del electorado percibe a Junts como una formación que busca reconectar con la tradición convergente.
Una confluencia que reivindica la izquierda independentista en pleno cambio de rumbo
Agustí Colomines fue explícito al exponer el propósito de esta nueva estructura. “En un momento de división del independentismo, lo mejor que se puede hacer es confluir y hacer una limpieza de siglas”. Ennatu Domingo insistió en que la fusión refuerza el “proyecto transversal” de Junts y que la prioridad debe ser conectar con las clases populares.

También intervino Antoni Comín, siempre habilidoso para subirse a los barcos que todavía están en puerto. La justicia social, dijo Comín, solo será posible “si tenemos el control de nuestros recursos”. Estas palabras conectan con otro de los puntos claves de este nuevo proyecto: la mitología de la "ruptura" y el "espíritu" del 1O.
Es decir, que Puigdemont es garante de la legitimidad del 1 de octubre, que hay que resucitar a Junts pel Sí, que la independencia es la base de todo, etc. Se trata de impulsar esa particular mezcla de nacionalismo y progresismo que ha caracterizado a la Cataluña contemporánea. En suma, procesismo en un estado tan puro que incluso sorprende.
Más confusión ideológica para un Junts en plena redefinición
La jugada de Junts no tiene misterio: hacer la travesía por el desierto para que Puigdemont pueda volver a Cataluña gracias a la amnistía. Esta estrategia tiene dos problemas. El primero es que los catalanes tienen preocupaciones mucho más prosaicas que la amnistía de Puigdemont, y el segundo es que la ausencia de liderazgo genera confusión ideológica.
Por un lado, tenemos a los alcaldes, que ya no saben cómo transmitirle a la dirección el problema que van a tener con AC en las municipales. Por otro lado, la dirección, que sigue pidiendo fichas en el casino del PSOE. Por si fuera poco, ahora se añade un sector que todavía cree que la salida está en resucitar la narrativa procesista.
El resultado es evidente: Junts se hunde en las encuestas, se instala el derrotismo en el ambiente y nadie del independentismo quiere combatir con AC. Por el contrario, la partida se disputa entre PSC y AC, cosa que a Salvador Illa, que ha descubierto las mieles de no tener oposición, impulsa con una estrategia clásica del miedo. Ante esto, Agustí Colomines ha pensado que una nueva facción de izquierdas es la solución.
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