
Indignación con Jaume Collboni por dejar a los barceloneses un año más sin pesebre
El grueso de los ciudadanos no entiende el sentido de diluir las tradicionales culturales de la ciudad
El Ayuntamiento de Barcelona volverá a dejar a los ciudadanos sin pesebre en la plaza de Sant Jaume. Por segundo año consecutivo, el belén se instalará en el interior del edificio consistorial. La decisión ha desatado críticas por lo que muchos consideran una nueva muestra de la desconexión del gobierno de Jaume Collboni con las tradiciones de la ciudad.
El regidor de Cultura, Xavier Marcé, confirmó que este año se repetirá la fórmula del pesebre interior, aunque “será más grande y de estilo clásico”. En 2024, el gobierno municipal sustituyó el tradicional montaje al aire libre por una estrella luminosa de 145.000 euros.

El Partido Popular ha pedido recuperar el pesebre en la plaza, recordando que se trata de una tradición cultural y artística que trasciende lo religioso. El regidor Víctor Martí de Villasante reclamó a Collboni que devuelva a los barceloneses un símbolo que forma parte de su identidad. Desde Cultura, sin embargo, se insiste en que la ausencia del pesebre “no rompe ninguna tradición” y que la plaza se integrará en el conjunto de la iluminación navideña.
El grupo municipal de Vox, por su parte, criticó esta "nueva muestra del sectarismo ideológico del alcalde socialista y de su desprecio hacia las tradiciones y las raíces culturales de la ciudad". El presidente del grupo municipal, Gonzalo de Oro-Pulido, aseguró que “Collboni vuelve a ceder ante el laicismo más radical, negando a los barceloneses una de las tradiciones más queridas de la Navidad”. En este sentido, recordó que “el pesebre no es solo una expresión religiosa, sino también una manifestación artística y cultural profundamente arraigada en la historia de Barcelona”.
Desde VOX reclaman al Ayuntamiento que recupere la instalación del pesebre en la Plaza Sant Jaume, “como símbolo de respeto a la cultura, la historia y las tradiciones de nuestra ciudad”. También que “deje de utilizar la Navidad como un campo de batalla ideológico”.
Críticas directas a Collboni
La decisión no solo ha provocado críticas políticas, sino también un fuerte rechazo social. El periodista Josep Martí Blanch ironizó en RAC1 sobre el nuevo modelo de Navidad de Collboni. “Pesebre sí, pero de incógnito. No sea que Barcelona parezca una ciudad con tradiciones”. Sus palabras fueron aplaudidas por numerosas figuras públicas, entre ellas el exconsejero Jaume Giró, que compartía el comentario en redes sociales:
También se sumó al malestar el escritor Antoni Gelonch, que expresó su hartazgo por lo que considera una renuncia a la identidad barcelonesa: “Quiero ir a Barcelona y ver el pesebre tradicional en la plaza de Sant Jaume. Estoy harto de que nuestras tradiciones se sacrifiquen en el altar de una modernidad mal entendida”:
Como el año pasado, el sentimiento general es de decepción. Muchos ciudadanos consideran que el alcalde Collboni está vaciando de contenido las fiestas navideñas y sustituyendo la tradición por gestos estéticos. Lo que antes era un símbolo compartido de la ciudad se ha convertido ahora en un signo de división cultural.
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