
De la Generalitat a los platós de TV3: el PSC da cuerda a los sindicatos de vivienda
Mientras haya tripartito, oiremos la retórica de los 'especuladores' y de que hay que intervenir más el mercado
La situación no tiene misterio. Con el inicio del postprocés, la izquierda woke se ha encomendado al problema inmobiliario. Para ellos, se trata de un problema de muy fácil capitalización porque es sencillo de denunciar y está en el día a día de los ciudadanos. Asunto distinto es que estas fuerzas políticas, como ERC o Comuns, intenten esconder el hecho de que han estado en el poder durante años.
Ahora bien, esta contradicción implica renovar las caras y los altavoces para que la estrategia no sea tan evidente. Esto explica que hayan surgido nuevas voces, como la de Carme Arcarazo, portavoz del Sindicato de Inquilinas. Eso sí, lo que no cambia es el discurso: especuladores, ricos, fondos buitre, el mercado está adulterado, etc.

Ayer mismo, escuchábamos a Carme Arcazaro en TV3 después de un tiempo de silencio. La portavoz sostenía que “se ha roto el tabú de la compra especulativa de viviendas”. Arcarazo habló de actores económicos que “acaparan” el mercado para “hacer un negocio de oro”. Como se explicaba recientemente en E-Notícies, esto es falso porque la absoluta mayoría de la oferta está en manos de particulares descentralizados.
El PSC y su manejo del calendario
Lo relevante del caso es el análisis político. Observamos que el PSC no tiene problemas en dar voz y recorrido a figuras como Arcarazo y el Sindicato de Inquilinas. De hecho, permite que en TV3 se llame a una intervención absoluta del mercado. El presidente Illa les ha llegado a recibir incluso en el Palau de la Generalitat:
Mención aparte es que el Sindicato - en la misma publicación del recibimiento de Illa - diga que “la organización, la desobediencia y la movilización siguen adelante”. Del mismo modo, Illa decía que “estudiará” la presupuesta de limitar la compra de vivienda. Es decir, que el PSC sabe muy bien cómo gestionar el clásico discurso antisistema de la izquierda catalana.
En este sentido, los socialistas no salen de su estrategia de prometer soluciones, añadir fechas al calendario y así ganar tiempo. La última promesa era construir 200.000 viviendas VPO cuando, hace unos meses, ya prometieron 50.000. La cuestión es chutar la pelota para dar cada día un poco más de oxígeno al tripartito.
De fondo, el mercado inmobiliario continúa con su rumbo sin mayores problemas. Ante una presión de demanda que no se puede satisfacer, el mercado se ha lanzado al alquiler temporal o de habitaciones. Esta es una demostración de que, si hay demanda, el mercado siempre puede sortear la regulación.
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