Dos hombres de mediana edad con barba en primer plano sobre el fondo de un parlamento lleno de gente uno con traje oscuro sonriendo y otro con traje azul gesticulando frente a un micrófono
POLÍTICA

Gabriel Rufián, de prometer la independencia en 18 meses a querer liderar un frente plurinacional en Madrid

El líder de ERC en el Congreso es uno de los diputados mejor pagados, con 134.288 euros anuales

Gabriel Rufián anunció el 13 de diciembre de 2015, en una entrevista en Público, que "en 18 meses dejaré mi escaño en el Congreso de los Diputados para volver a la República Catalana". El de Santa Coloma había pasado en tiempo récord de ser un mileurista anónimo a encabezar las listas de Esquerra Republicana de Catalunya en Madrid. Preguntado en vísperas de las elecciones generales sobre si su estancia en el Congreso sería corta, respondió: "Sí, sí, 18 meses. Lo que está pactado. Y vamos a cumplir los tiempos".

Gabriel Rufián fue nombrado diputado de las cortes el 13 de enero de 2016. Como ya es sabido, la prometida desconexión falló pero Rufián, en contra de lo que había dicho, mantuvo su escaño. Diez años después, el líder de ERC en Madrid es el diputado mejor pagado del Congreso.

Plano medio de Gabriel Rufián andando hacia el Congreso con cara de pocos amigos

Tiene poderosos motivos para no renunciar a su escaño pese a la evidencia de que su plan ha fallado estrepitosamente. Cobra 134.288,28 euros anuales, unos 9.500 euros al mes. Es ocho veces más que el salario mínimo y cuatro veces más que el salario medio en España.

Con este ritmo de vida es lógico que el republicano no quiera perder su sillón, y para ello está dispuesto a renunciar al objetivo primordial que le ha llevado donde está. Rufián renuncia a la independencia para encabezar un proyecto de unión de los partidos españoles a la izquierda del PSOE. En este sentido, su metamorfosis es representativa del giro copernicano experimentado por ERC desde 2019.

En busca de nuevos electores

Acompañado por Oriol Junqueras, su gran mentor desde que llegó a la política, Gabriel Rufián formalizó la semana pasada su proyecto de liderar una confluencia plurinacional de izquierdas. ERC aspira sumar a partidos con afinidad como Compromís, el BNG, Bildu y Adelante Andalucía. Su objetivo es reconstruir el espacio de la izquierda para "frenar el avance de la derecha y la ultraderecha".

La voluntad de sumar diferentes proyectos es en realidad un reconocimiento implícito del fracaso de todos ellos por separado. Un retrato fiel del estado actual de la izquierda, y en especial de los partidos procesistas catalanes y de ERC en particular. 

De hecho, el anuncio de la semana pasada generó escepticismo en el entorno de ERC y rechazo en el grueso del independentismo. Este es uno de los motivos por los cuales Esquerra ha perdido medio millón de votos en el último ciclo electoral. Y también la razón por la cual la dirección encabezada por Junqueras busca acelerar el giro izquierdista en busca de un nuevo nicho de electores.

Un reflejo de la ERC actual

Oriol Junqueras, que inicialmente no había respaldado la idea de Rufián, ahora sí le avala. El de Santa Coloma cuenta también con el apoyo de la facción izquerdista liderada por el exlíder de ERC en el Congreso, Joan Tardà. En cambio, una parte importante del partido lo rechaza y pide no solo una rectificación sino una consulta interna para reevaluar los acuerdos de investidura con el PSOE y el PSC.

Hombre con traje azul hablando pensativo frente a dos micrófonos mientras otra persona desenfocada permanece detrás sobre un fondo amarillo con texto incompleto

El giro rufianesco es el reflejo de la ERC actual, que culmina el viaje iniciado por Oriol Junqueras en 2019 con el acuerdo de investidura con el PSOE y Podemos. Junqueras, entonces en la cárcel, determinó que el procés había sido un error y que había que avanzar hacia una redefinición estratégica: abandonar la unilateralidad y ensanchar la base con sectores progresistas no estrictamente independentistas. 

La propuesta del frente plurinacional no solo es coherente con esta evolución natural de ERC, sino que permite a Rufián reinventarse para seguir aferrado a su escaño -y a los 134.288 euros anuales. Una muestra también de la crisis de liderazgos en los partidos procesistas: las bases independentistas les ven como traidores que priorizan sus privilegios a la causa inicial.

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