
Funcionarios denuncian que 'la Generalitat prioriza la depilación láser para trans e intersexuales' en las cárceles catalanas
Consideran que se trata de un nuevo ejemplo de la 'mala gestión de prioridades' del Govern
Las cárceles catalanas tuvieron el año pasado más de 600 agresiones, 25 de las cuales fueron sexuales y una de ellas acabó con la muerte de una trabajadora. La tendencia continúa al alza este año pese al compromiso del nuevo gobierno de endurecer los protocolos internos. El principal problema sigue siendo el buenismo que otorga más derechos a los presos que a los funcionarios de prisiones.

Pese a los graves problemas que atraviesan las cárceles catalanas, el Govern del PSC ha priorizado la introducción de máquinas de depilación láser para garantizar el derecho de los internos trans e intersexuales. Es lo que denuncia la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), a través de un comunicado. Lamentan que una vez más el Govern vuelva a demostrar lo alejado que está de la realidad.
Mala gestión de prioridades
Denuncian que las Consejerías de Justicia y de Igualdad “continúan impulsando medidas e instrucciones que no responden a las necesidades reales y urgentes del sistema penitenciario catalán”. La decisión obedece al despliegue de los protocolos específicos para colectivos LGTBI+ dentro de las cárceles. Pero el sindicato de funcionarios considera que es un caso más de la “mala gestión de prioridades” de este Govern, teniendo en cuenta la precariedad del sistema penitenciario y muchos servicios sociales en Cataluña.
CSIF recuerda que, según se ha conocido esta misma semana, el Govern ha gastado 37 millones de euros en proyectos de cooperación exterior. "Todo un ejercicio de altruismo", afirma el comunicado, "teniendo en cuenta que sigue sin haber ninguna subvención para erradicar las cucarachas, pulgas y paparras de las cárceles catalanas".
La medida es, según el sindicato, una muestra más de su desconexión con los problemas reales de la sociedad catalana. Por eso exigen al Govern una "reordenación inmediata de prioridades y que se centre en garantizar los derechos fundamentales y las condiciones adecuadas dentro de los centros penitenciarios". Recuerdan que "la reinserción no depende de máquinas láser sino de recursos, personas e infraestructuras dignas".
Primero los derechos básicos
El sindicato lamenta que "mientras se invierte en derechos exóticos, los derechos básicos de los trabajadores penitenciarios siguen encallados en una lista de espera infinita". Los funcionarios denuncian unas condiciones laborales precarias, falta de personal, infraestructuras degradadas y problemas sanitarios recurrentes. Pero estos problemas "no reciben el mismo entusiasmo presupuestario".
Para estos trabajadores, es indignante que "se prioricen los servicios cosméticos sin haber resuelto cuestiones esenciales de seguridad, higiene y dignidad laboral". Además, afirman que "para evitar discriminar a nadie, habría que ampliar el derecho depilatorio a todos los internos". Incluidos los presos heterosexuales, "los grandes olvidados", porque "ellos también merecen piernas suaves y una depilación brasileña con acabados de precisión quirúrgica".
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