Grupo de personas elegantemente vestidas aplaudiendo y cantando en una escalera decorada con un gran árbol de Navidad iluminado al fondo
POLÍTICA

Críticas a los partidos catalanes por la foto de postureo de Navidad: no volverán hasta el 26 de enero

Para muchos ciudadanos el problema inmobiliario no justifica demasiadas alegrías

La imagen difundida por el Parlament de Cataluña para felicitar las fiestas navideñas ha desatado una oleada de críticas en redes sociales. En las fotografías se ve a diputados de distintos grupos cantando villancicos en la escalinata de honor tras el último pleno del año. Para muchos usuarios, el gesto resulta completamente desconectado de la situación política y social que atraviesa Cataluña.

El propio Parlament celebró públicamente la escena, destacando el ambiente distendido entre los representantes políticos al finalizar la sesión. Sin embargo, la reacción ciudadana no tardó en llegar y fue mayoritariamente negativa. Numerosos mensajes reprochan a los diputados una actitud frívola en un contexto marcado por la tensión social y económica.

Uno de los comentarios más compartidos fue el de Albano-Dante Fachín, que cuestionó duramente el simbolismo de la escena. Fachín recordó que la Cámara tiene vetada la crítica a la monarquía española mientras sus miembros “se divierten cantando juntos”. A su juicio, la imagen tendrá consecuencias políticas y refleja un “desastre” institucional.

Las críticas no se limitaron al tono de la felicitación navideña. Muchos usuarios recordaron que los diputados no retomarán la actividad parlamentaria hasta el 26 de enero, lo que supone más de un mes sin plenos ordinarios. Este periodo de inactividad contrasta, según los reproches, con las dificultades laborales y económicas que afronta la mayoría de ciudadanos.

En redes sociales se multiplicaron los mensajes irónicos y de indignación. Algunos preguntaban si el villancico incluía una felicitación para quienes ya no pueden acceder a un alquiler, mientras otros calificaban la escena de circo y de ridículo. El contraste entre las sonrisas institucionales y la situación social ha sido el eje central de la indignación.

Y el problema de la vivienda

El malestar ciudadano se ve agravado por las recientes políticas en materia de vivienda aprobadas por el bloque de izquierdas. Las últimas regulaciones del mercado inmobiliario, impulsadas por PSC, ERC, Comuns y CUP, son percibidas por muchos afectados como un factor que ha empeorado el acceso al alquiler. La sensación de expulsión del mercado residencial se ha instalado en amplias capas de la población.

La fotografía navideña, en fin, ha terminado convirtiéndose en un símbolo incómodo para los partidos catalanes. Lejos de transmitir normalidad institucional, ha reforzado la percepción de desconexión entre la clase política y la realidad cotidiana. En plena crisis de vivienda y con un Parlament prácticamente inactivo durante semanas, la escena festiva ha encendido una polémica que difícilmente se apagará con villancicos.

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