
El COI aplica el sentido común y prohibirá la participación de atletas trans en competiciones femeninas
La autoridad deportiva parece descubrir ahora que la condición biológica de nacimiento no desaparece
El Comité Olímpico Internacional (COI) prepara un cambio histórico en el deporte mundial. Según ha adelantado el diario británico The Times, el organismo prohibirá a partir de 2026 la participación de deportistas transgénero en las categorías femeninas. La medida pretende preservar la equidad y la integridad competitiva en el deporte femenino.
El giro del COI responde a una revisión científica interna que concluye que las ventajas fisiológicas derivadas de haber nacido varón no desaparecen completamente tras la transición. Los expertos del comité sostienen que estas diferencias, incluso con niveles hormonales regulados, pueden suponer una ventaja competitiva frente a las mujeres cisgénero.
La doctora Jane Thornton, directora médica y científica del COI, presentó recientemente los resultados preliminares del estudio. El informe señala que existen “ventajas físicas permanentes” en fuerza, densidad ósea y capacidad pulmonar. Con estos datos, el organismo ha decidido eliminar la posibilidad de competir en categoría femenina a las atletas que hayan realizado una transición de género.

Fin de la política de testosterona
Hasta ahora, la normativa olímpica permitía a las mujeres trans participar en competiciones femeninas si mantenían unos niveles de testosterona controlados. Sin embargo, la decisión final quedaba en manos de cada federación deportiva. Esa flexibilidad generó un vacío normativo que provocó debates, polémicas y desigualdades entre disciplinas.
Con la nueva regulación, el COI establecerá un criterio uniforme para todos los deportes olímpicos, obligando a las atletas trans a competir en la categoría masculina o en una mixta, si la hubiera. La presidenta del comité, Kirsty Coventry, ha defendido públicamente la necesidad de “proteger el deporte femenino y a sus atletas”.
El caso más reciente que ha reavivado la polémica es el de Imane Khelif, boxeadora argelina que obtuvo la medalla de oro en la categoría femenina de 66 kilos en París. Aunque no existen pruebas de que no naciera mujer, su condición de hiperandrogenismo - un exceso natural de testosterona - generó un intenso debate internacional. Khelif ya había sido descalificada en 2023 de un Mundial por la misma razón.
Un cambio con amplio respaldo científico
Fuentes del entorno olímpico citadas por The Times aseguran que la decisión del COI no responde a presiones políticas, sino a una evaluación médica. La medida busca “preservar la credibilidad del deporte femenino” sin cuestionar la identidad de las personas trans.

El anuncio, previsto para después de los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026, supondrá un punto de inflexión en la regulación del deporte global. Varias federaciones internacionales, entre ellas las de natación, atletismo y ciclismo, ya habían adoptado decisiones similares en los últimos años. Todas ellas coinciden en que el principio de igualdad competitiva debe prevalecer sobre cualquier otra consideración.
Aunque el COI no ha emitido aún un comunicado oficial, la nueva normativa marcará un antes y un después. En palabras de un miembro del comité “no se trata de excluir, sino de reconocer una realidad biológica innegable”. Con esta decisión, el olimpismo parece cerrar una de las discusiones más divisivas de los últimos años.
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