Un hombre con traje oscuro y corbata levanta la mano frente a un fondo con el escudo del Real Madrid.
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Florentino lo tiene claro: no habrá renovación y su salida es inminente

Las lesiones y la pérdida de confianza aceleran un final que en el club ya dan por asumido desde hace meses

La etapa de David Alaba en el Real Madrid se encamina hacia su desenlace. Lo que comenzó como un fichaje estratégico y de impacto inmediato ha ido diluyéndose con el paso de los meses hasta convertirse en una situación incómoda para todas las partes. El central ya no es una prioridad deportiva y eso se percibe tanto dentro como fuera del vestuario.

Alaba ha pasado de ser indiscutible a tener un papel secundario. Los minutos han desaparecido, la confianza del cuerpo técnico se ha erosionado y el jugador es consciente de que su margen para revertir la situación es mínimo. En el Bernabéu, la paciencia se agota cuando el rendimiento no acompaña.

Lesiones, el gran enemigo

Si hay un factor que explica este declive es el físico: las lesiones han marcado el día a día de Alaba desde hace más de un año. Problemas graves, recaídas y una falta de continuidad que han impedido verle competir con regularidad. Cada intento de regreso ha ido acompañado de prudencia… y de nuevas molestias.

Futbolista de perfil con camiseta clara y fondo oscuro en una imagen en blanco y negro

Esa fragilidad ha pesado mucho en la toma de decisiones. En un club donde la exigencia es máxima, no hay espacio para la incertidumbre constante, el Real Madrid necesita garantías y, hoy por hoy, Alaba no puede ofrecerlas. Su cuerpo ya no responde como antes y eso condiciona cualquier apuesta a medio plazo.

Florentino no moverá ficha

En los despachos de Valdebebas el mensaje es claro, Florentino Pérez no contempla una renovación. El contrato del defensor llegará a su fin y no habrá conversaciones para prolongarlo. No es una decisión impulsiva, sino el resultado de una evaluación deportiva, médica y económica.

El club considera que el ciclo está agotado, la defensa ya mira al futuro, con perfiles más jóvenes y menos expuestos a lesiones. Alaba seguirá ligado al equipo hasta final de temporada, pero sin expectativas reales de recuperar un rol protagonista. La puerta de salida está abierta y todos lo saben.

Un adiós silencioso y decepcionante

Para el jugador, el final no es el soñado. Llegó como líder, ganó títulos y fue decisivo, pero el fútbol no vive del pasado y hoy Alaba no tiene sitio. La sensación es que su marcha se producirá sin ruido, sin homenajes y con un sabor amargo.

El Real Madrid ya asume su salida como un paso necesario. Él, por su parte, empieza a mirar otros destinos para alargar su carrera lejos del foco del Bernabéu, será una despedida discreta, casi por la puerta de atrás. Una más en la historia de un club que nunca se detiene, ni siquiera por sus viejas certezas.

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