Hombre con sudadera y capucha oscura frente a un letrero luminoso verde de farmacia
POLÍTICA

Una oleada de robos pone en jaque a Torelló, donde los vecinos se rebelaron contra un grupo de okupas

La inseguridad sigue lantente en el municipio pese a ser una 'prioridad' según el gobierno de ERC

"Basta de robos en Torelló, basta de silencio". Es el mensaje de indignación y hartazgo de la plataforma 'Torelló Reclama' tras la oleada de robos en varios establecimientos. En esta ciudad catalana de 10.000 habitantes, los vecinos se rebelaron en septiembre contra el gobierno municipal ante su permisividad con un grupo de okupas que sembraban el caos.

La presión de los vecinos consiguió que tapiaran el edificio donde estaban metidos los okupas, pero estos se trasladaron al edificio de al lado. Los problemas de inseguridad no han desaparecido. Días después de la revuelta vecinal en el ayuntamiento, cuatro okupas marroquíes intentaron secuestrar a una niña de 11 años. Ahora, la policía investiga si detrás de los robos están también los okupas multirreincidentes.

Foto de la Policia Local de Blanes y dos agentes.

Los ladrones se han cebado con las farmacias del pueblo, que han sufrido ya tres robos en menos de un mes. Sospechan que se trata del mismo grupo de atracadores, porque han seguido el mismo modus operandi. Los ladrones esperan el cierre del establecimiento para acercarse y fuerzan la puerta para colarse y vaciar la caja registradora. 

El primer robo se produjo a finales de diciembre, seguido de otro atraco la noche de Reyes y un tercero la semana pasada. Los comerciantes están asustados ante esta nueva oleada de robos, que se suma a la inseguridad latente en el municipio. La policía no ha podido identificar aún a los responsables, hecho que añade más incertidumbre y angustia entre los farmacéuticos.

Tensión por la inseguridad en Torelló

El pasado mes de septiembre, un pleno municipal ordinario se convirtió en una rebelión vecinal contra el gobierno local de ERC en Torelló. El motivo, la inseguridad provocada por un grupo de okupas que ocupaban una nave abandonada. El conflicto estalló ante la filtración de una llamada donde la policía local confesaba no poder hacer nada contra los delincuentes.

Aseguraban estar desbordados al tener que hacer frente a los okupas con una patrulla de dos agentes: "Se ríen de nosotros", explicaba el agente a la vecina que había llamado por el escándalo que estaban montando en un descampado.

Un cenenar y medio de vecinos se concentraron en el ayuntamiento para abordar la situación y forzar un cambio urgente. El gobierno local aseguró tener la seguridad como prioridad, pero también admitió que la solución no era fácil. Semanas después, esta oleada de robos vuelve a poner en alerta sobre la degradación del municipio que afecta a la convivencia y la seguridad de vecinos y comerciantes.

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