
Junts rompe con el PSOE pero no del todo: enchufes, consejos de administración y tratos de favor
Retirar el apoyo a los socialistas sin renunciar a sus privilegios resta aún más credibilidad a Carles Puigdemont
Carles Puigdemont anunció este lunes la ruptura con el PSOE, pero sin pedir elecciones a Pedro Sánchez ni recurrir a la moción de censura. Es decir, todo seguirá como hasta ahora. Está claro que el miedo al sorpasso de Aliança Catalana ha motivado este nuevo gesto de Waterloo, pero al mismo tiempo se juegan demasiado para hacer caer al Gobierno socialista.

Una de las razones por las cuales Junts no ha roto con el PSOE tras dos años de promesas incumplidas son los privilegios conseguidos hasta ahora. Hay que recordar, sin ir más lejos, que PSOE y Sumar cedieron diputados a Junts y ERC para que pudieran tener grupo propio en el Congreso. Eso les dio no solo más visibilidad, sino también más dinero.
Aquello a lo que Junts no quiere renunciar
Desde el acuerdo de Bruselas Junts ha conseguido colocar a varios de los suyos en suculentos consejos de administración. El grupo de Míriam Nogueras consiguió un puesto en el consejo de administración de RTVE, que ocupa Miquel Calçada. Pere Soler, quien fuera director de los mossos durante el referéndum del 1-O, ocupa ahora un sillón en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
Otros juntaires que se significaron durante el Procés han pasado a ocupar también sillones de las empresas públicas españolas. Como Ramon Tremosa, exconsejero de Quim Torras y ahora consejero de Aena. O Eduard Gràcia, que ha pasado de dirigente de la ANC a consejero de Renfe. También Helena Massot, de la patronal independentista FemCat y cercana a Artur Mas, es consejera de Enagás.

Junts no quiere que la ruptura con el PSOE ponga en peligro lo conseguido hasta ahora, y así lo ha dejado claro Míriam Nogueras. “Como oposición tenemos el deber de controlar al Gobierno desde el parlamento, en cualquier sitio donde se tomen decisiones que afectan a Cataluña y a los catalanes”, dijo en Cataluña radio.
Nogueras niega que los cargos en consejos de administración sean “poltronas”, sino “puestos de control del Gobierno”. Añadió que "si no estamos nosotros estará otro", y que "yo quiero controlar a este Gobierno desde Cataluña".
Tratos de favor en el aire
Los gobierno son agencias de colocación y estar cerca del poder permite a los partidos colocar a los suyos para tener el gallinero tranquilo. Es más viejo que la política misma. Estos altos cargos en empresas públicas permiten a Junts, que se quedó sin prácticamente poder territorial en Cataluña, seguir tocando poder para colocar a los suyos.
Pero hay más cosas en juego, como el suculento contrato de la mujer de Puigdemont, Marcela Topor, gracias a un pacto con los socialistas en la Diputación de Barcelona. La Xarxa Audiovisual Local renovó recientemente el contrato para el programa que, pese a tener apenas 12.000 espectadores, le reporta a Topor 7.000 euros mensuales.
Está claro que Junts se juega más que la pérdida de influencia política si cae el Gobierno de Pedro Sánchez. De hecho, esta nueva situación le ofrece una posición más ventajosa aún para seguir obteniendo concesiones del Gobierno central.
Más noticias: