
Elecciones Aragón, hoy: Pedro Sánchez prepara a los suyos para otra noche negra del PSOE
El líder socialista quiere convertir la previsible derrota histórica en un revulsivo contra la ultraderecha
Este domingo los aragoneses están citados a las urnas para elegir a sus representantes, en unas elecciones que, a nadie se le escapa, van más allá del ámbito regional. No en vano la campaña cerró el viernes con los peces gordos -Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal- arropando a sus candidatos. El resultado de hoy marcará el rumbo de la política nacional, en un momento crucial por la debilidad del Gobierno.

Todas las miradas están puestas en la candidata socialista, Pilar Alegría, que podría obtener según las últimas encuestas el peor resultado de la historia del PSOE aragonés. La campaña ya arrancó con pocas expectativas para los socialistas, pero la cosa empeoró en los últimos días. El porcentaje de votantes socialistas indecisos bajó cuatro puntos, y el partido recurrió a la desesperada al torticero plan de las llamadas robotizadas.
La incógnita está en si al candidato del PP le bastará para gobernar en solitario, o necesitará el apoyo de Vox. Los sondeos apuntan a una ligera mejora de los populares pero lejos aún de la mayoría absoluta. La clave estará en el 30% de votantes de Vox indecisos, unas 35.000 papeletas por las que pelean este domingo los partidos de la derecha.
Sánchez contra la extrema derecha
Con este panorama, Pedro Sánchez ha preparado a los suyos para una noche negra. En su tónica habitual, el Presidente del Gobierno quiere convertir lo que parece que será una derrota histórica en un recurso más para su estrategia de cara a las próximas generales.
En primer lugar, hay que decir que una debacle electoral para el PSOE aragonés esta noche será mucho más difícil de digerir que la derrota en las extremeñas. El candidato extremeño era un hombre de Sánchez, pero el aparato del partido le dejó solo en la campaña electoral y le hicieron asumir la derrota como un fracaso personal. Sánchez apenas apareció en campaña, y luego vendió la derrota como algo previsible.
En Aragón es diferente. Pilar Alegría no solo es la candidata de Sánchez, sino que Sánchez ha estado más presente que nunca en la campaña. Fuentes socialistas apuntan que en pocas elecciones autonómicas recuerdan una monotorización tan férrea por parte del propio Sánchez. Con este grado de implicación, será difícil sacudirse la responsabilidad como hizo en Extremadura.
Por eso la estrategia de Sánchez pasará por convertir el fracaso en un revulsivo para su campaña en las generales. Con el PP y Vox pactando en Extremadura, y el Gobierno aragonés en manos de un PP condicionado por Vox, Sánchez tendrá más gasolina para seguir alimentando su estrategia: la de presentarse como el salvador de los españoles ante el auge de la extrema derecha.
Un vuelco irreversible
Más allá de la estrategia de Pedro Sánchez, lo de hoy pinta a una derrota histórica que dejará al sanchismo más al borde del abismo. Sánchez puede venderlo a los suyos como quiera, pero un nuevo revolción certificaría el vuelco ideológico que se está produciendo en España y que ya parece irreversible. Ahora habrá que ver cómo se reconfigura el espacio de la derecha, con la lucha entre PP y Vox.

Un PP más fuerte podría alimentar la tentación de Feijóo de explorar una tercera vía como la abstención del PSOE para gobernar sin Vox. En cambio, un subidón de Vox como pasó en Extremadura erosionaría la credibilidad de los populares y les obligaría a atarse a Abascal.
Lo que es evidente es que las cosas han empezado a cambiar en España, y solo hay que ver las pobres expectativas electorales esta noche para los partidos a la izquierda del PSOE. Tras Extremadura y Aragón vendrá Castilla y León y la traca final, Andalucía, antes de unas generales que aún no tienen fecha. Cataluña podría quedar como la última esperanza viva del sanchismo, sobre todo ahora que el PSC avanza a paso firme para convencer a ERC de aprobar los presupuestos.
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