
Todo cambia con lo que Laporta ha descubierto sobre Julián Álvarez: el Barça no sabe qué hacer
El fichaje del delantero es una prioridad para el Barça, pero los obstáculos y la competencia complican la decisión
En el FC Barcelona ya no se esconde nada, el interés por Julián Álvarez es real, profundo y estratégico. No se trata de un simple seguimiento de mercado, sino de una apuesta meditada que encabeza la hoja de ruta deportiva para el próximo verano. En los despachos del club lo tienen claro: es el delantero ideal para liderar el nuevo proyecto.
La gran incógnita está en el contexto económico. El Barça trabaja con la previsión de regresar a la regla del 1-1, un escenario que permitiría volver a operar con ambición. Si ese objetivo se cumple, la dirección deportiva estaría dispuesta a lanzarse con decisión por el atacante argentino, consciente de que es una operación de alto impacto.
Una prioridad sin debate interno
Dentro del club no hay discusión, Julián Álvarez es el perfil que mejor encaja en la idea futbolística que se quiere implantar. No solo por su capacidad goleadora, sino por su movilidad, su intensidad sin balón y su inteligencia para interpretar distintos registros ofensivos. En el Barça lo consideran un delantero total.

Su versatilidad, su sacrificio y su capacidad para asociarse lo sitúan por delante de cualquier otra alternativa. Aunque el mercado ofrezca nombres atractivos, la “Araña” sigue ocupando el primer lugar. El problema no es deportivo, el dilema aparece cuando se analizan los obstáculos que rodean la operación.
El Atlético y la competencia lo cambian todo
El principal freno es el Atlético de Madrid. Julián Álvarez es una pieza clave para los rojiblancos, que no tienen ninguna urgencia por vender. Sacarlo de la capital española implicaría una negociación dura, larga y con cifras muy elevadas, similares, o superiores, a grandes operaciones del pasado azulgrana.
Además, el Barça ya sabe que no está solo. Clubes como el Paris Saint-Germain o el Chelsea FC siguen muy atentos a la situación del argentino. Aunque atraviesa una racha goleadora discreta, su cartel internacional no ha bajado y la competencia empieza a generar dudas en la planificación culé.
Laporta, ante una decisión incómoda
Desde el Atlético, el mensaje es claro. Su presidente, Enrique Cerezo, ha dejado claro que cuentan con el jugador y que no existe ningún contacto con otros clubes. Julián tiene contrato hasta 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros, una cifra totalmente fuera de mercado.
Ahí es donde todo cambia, en el Barça saben que solo una voluntad expresa del jugador podría abrir la puerta a una negociación real. Laporta ha descubierto que el escenario es mucho más complejo de lo previsto: precio alto, competencia feroz y un Atlético inflexible. Julián Álvarez sigue siendo la prioridad… pero ahora el Barça duda, calcula y se pregunta si podrá ir hasta el final sin poner en riesgo su frágil equilibrio.
Más noticias: